Soy tan egoísta que comparto

Compartir, en general, requiere de cierto esfuerzo.

Es fácil compartir una opinión.

Es menos fácil compartir una bicicleta.

Mucho menos compartir el coche.

Y así sucesivamente.

Pero compartir puede ser un acto de egoísmo.

Llevo muchos años compartiendo conocimiento.

Como afición…

Como trabajo…

Como modo de vida.

¿Por qué comparto?

Puede ser por ego…

Recibo muchos mensajes de agradecimiento y reconocimiento…

Aunque recibiría más si estuviese en otro sector.

Puede ser por dinero…

Me encanta poder vivir de mi conocimiento…

Aunque podría ganar más de otras formas.

Pero la realidad es…

Que comparto por legado.

Es decir…

Me encanta aprender.

Sobre cualquier cosa.

Soy adicto al conocimiento.

Pero no me sirve de mucho si no lo uso.

¿A cuántas personas puedo ayudar?

Si doy una charla…

¿A 10 personas?

¿A 100?

Si trabajo en un instituto de formación profesional…

¿A 100 alumnos?

¿A 200?

Muchos grandes profesionales se jubilan.

En ese momento todo su conocimiento se pierde.

No lo volverán a usar.

Ni ellos, ni nadie.

Vemos diariamente cómo se pierden los oficios más tradicionles.

¿Por qué esos artesanos no han transmitido su legado?

Quizás no ha llegado nadie con ganas de aprender.

¿Y si esa persona llega dentro de diez años?

Pues hay una solución muy simple.

Almacenar el conocimiento.

Donde alguien pueda encontrarlo cuando lo necesite.

¿YouTube?

¿Un blog?

¿Un podcast?

¿Una aplicación?

Da igual.

Lo que sea más fácil.

Se trata de poder almacenarlo.

Pues eso estoy haciendo yo.

Ni más, ni menos.

Documento mi conocimiento.

Y cobro por ello para poder seguir haciéndolo.

Además, ya sé que estoy ayudando a muchas personas.

Así que he comprobado que es una buena idea.

¿Y tú?

¿Estás almacenando tu conocimiento?

Déjame tu respuesta en los comentarios, aquí debajo.

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